VIENTO DE FURIOSO EMPUJE

VIENTO DE FURIOSO EMPUJE
Alegoría de la batalla de Guadalete, julio de 711 - Autor del lienzo: J. M. Espinosa
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domingo, 5 de julio de 2020

Párrafos destacados (40)


Al llegar al capítulo XL de “Viento de furioso empuje” (a la venta en Amazon, tapa blanda de 563 páginas en una gran edición por 16,34€ y Kindle por 3,55€, aplicación de muy fácil lectura en lectores de libros o en cualquier tipo de móvil), podremos averiguar el recorrido que utilizó el ejército de Tariq para llegar a la ciudad de Écija, donde se había refugiado el ejército de los vitizanos. Al mismo tiempo, tendremos ocasión de disfrutar de las mil y una peripecias que precisó afrontar Policronio para no salir maltrecho ante tres hombrecillos ataviados con hábitos de fraile.

Capítulo XL. Los frailecillos

     Tariq anunció a su ejército el inicio de la marcha hacia el interior del reino hispano. Ante la decisión de prolongar la aventura se establecieron dos facciones claramente desiguales. De un lado se situaron los partidarios de volver a África, satisfechos con los bienes alcanzados; del otro, mayoritario y ávido —que la codicia jamás sacia su voraz apetito—, se apostaron quienes apetecían un bienestar que presentían ilimitado y que acaso concluiría en opulencia.
     La de Hispania era una tierra como jamás habían soñado. Aun cuando se hablaba de que la llegada coincidía con tiempos de penuria, lo cierto es que se descubría riqueza por doquier. Fuese por las lluvias tardías de primavera, fuese por los incontables arroyos y ríos, los campos permanecían verdes y pródigos, ofreciendo sus frutos de verano a quienes desearan alcanzarlos. Incluso el abundante ganado que los rifeños observaban a su paso, con frecuencia disperso entre los encinares o el mar de olivos, retozaba mansamente o sesteaba tras cada bocado de herbaje.
     Guiados por hombres de confianza, conocedores del territorio y extraídos muchos de ellos de las comunidades judías, el ejército de Tariq, que para entonces sumaba varios miles de voluntarios resueltos a eludir la férrea servidumbre al amo godo o al magnate hispanorromano, comenzó a seguir una vieja calzada[1] que debía llevarles al encuentro con las fuerzas del arzobispo Oppas. Éstas, desalentadas ante las noticias poco favorables, se habían refugiado en la ciudad de Écija, importante villa amurallada a orillas del río Genil. A no mucha distancia de Écija se hallaba Córdoba, población principal de la zona que algunas semanas atrás avitualló al ejército de Rodrigo y que hoy malvivía con lo justo. Así, Écija se había convertido en la llave de Toledo.


[1] Calzada: En su desplazamiento hacia Toledo, Tariq tuvo la opción de usar un gran tramo de la Vía Augusta (principal calzada de la época), tomándola a la altura de Lebrija (Nabrissa) e incluso antes, para luego seguir con cierta comodidad hasta Linares (Ad Aras), donde la calzada se alejaba de la ruta del musulmán y se dirigía hacia Cartagena (Carthago Nova o Karthagine Spartaria). Por razones que se desconocen, Tariq prefirió escoger calzadas secundarias que le llevaron hasta Toledo.

domingo, 31 de mayo de 2020

Descripción física de la novela

Imagen de portada de "Viento de furioso empuje". Autor: J. M. Espinosa

La novela “Viento de furioso empuje” consta de 49 capítulos y 3 anexos: Sinopsis, Relación de personajes con diálogo (donde se destacan los principales y los históricos) y, al final del texto, un Glosario de términos dificultosos.
   La edición impresa de Amazon eleva el número de páginas hasta las 563, que se leen la mar de bien gracias a que han utilizado un papel tipo offset, poco satinado para evitar reflejos, y una impresión en negro de lo más limpia. El tamaño de letra es el adecuado para no obligar la vista y posee unos márgenes suficientes para abrir el libro sin llegar a forzarlo.
   Por otra parte, la portada es simplemente hermosa, extraída de un lienzo pintado al óleo que alegoriza la batalla de Guadalete en el 711(suceso descrito ampliamente en la obra), cuyo autor es J.M. Espinosa.
   Si a todo esto le sumamos que el precio es de 16,34€ (3,55€ en la versión Kindle), y que los lectores de la primera edición la disfrutaron mucho, como acreditan sus reseñas en el blog, entonces la pregunta es obligada: ¿Te la vas a perder? 

miércoles, 27 de mayo de 2020

Ejemplares en papel impreso, no hay nada igual



No puedo estar más satisfecho, Amazon me ha enviado unos ejemplares de mi novela y tienen una calidad muy aceptable, incluyendo la letra. La novela se titula “Viento de furioso empuje”, 2ª edición, revisada en marzo de 2020. Cuesta 16,34€ y antes de una semana te la envían a casa. Gracias, amigos, y animaros si os gusta la lectura en papel.

viernes, 1 de mayo de 2020

Párrafos destacados (3)



Nuevos párrafos de la novela “Viento de furioso empuje” (Amazon), en este caso alusivos a un refugio en el desierto de Siria donde se hallan ocultos tres hombres dedicados a la revisión compulsiva de documentos: Aspiran a conocer dónde se encuentra un libro profético creado en tiempos salomónicos. Los amigos Yunán y Abdelaziz llegan a ese refugio a las pocas horas de haber sido asaltado…

Capítulo III. La gruta del desierto
Horadada por el capricho de la naturaleza durante milenios de vientos lacerantes, corrientes de agua cuyo rastro habíase borrado de cualquier recuerdo humano y tórridas temperaturas capaces de resquebrajar a fuerza de tesón el más duro basalto, la extraña gruta del desierto formaba numerosos pasadizos laberín­ticos que Yunán, tras ayudar a su amigo Abdelaziz a cubrir lo mejor posible los cuerpos de Nacor y Tobías, se dedicó a reco­rrer auxiliado de una lámpara de aceite. Repuesto en parte de la tristeza y de la enorme frustra­ción ante la muerte del anciano y de sus ayudantes, Abdelaziz quiso acompañarle en el recorrido.

Apenas pudieron contemplar paredes despejadas. Excepto un recoveco que albergaba la boca de un aljibe, así como un pequeño almacén de víveres y aceite destinado a la iluminación, más otro recinto alejado del anterior donde vieron una hendidura a modo de letrina tapada con una madera, casi todo el espa­cio disponible había sido usado para apilar documentos. Descubrieron pergami­nos a miles, trozos de vitela, tabli­llas enceradas, hojas prensadas de palmera, palimp­sestos y toda clase de material que hubiese servido para escribir, como láminas metálicas, omoplatos de camello, placas de madera, papiros…, e incluso papel.

Se distinguía un amasijo en el más perfecto desorden, revuelto sin miramiento alguno por quienes habían asaltado el lugar en busca de un texto preciso. Todo parecía haber sido revisado a conciencia y desechado por inservible. Predominaban con mucho los escritos en hebreo y en arameo judío, siríaco o persa. No faltaban docu­mentos griegos, latinos, sáns­critos, árabes, acadios, fenicios o jeroglí­fico egip­cio. Había una sala entera dedicada a la Torá y al Talmud, tanto al palestinense como al babilónico, con innume­rables rollos de Mi­dras. A la par se observaban cuantiosos volúmenes sapienciales, que incluían los libros de los Reyes, Parali­póme­nos, el Cantar de los Cantares y el libro de la Sabiduría, entre otros. Los textos se apreciaban leídos y releídos, repasados meticulosamente hasta el punto de no resultar extraño advertir abun­dantes anotaciones marginales y pliegos manchados de restos de alimen­tos.

jueves, 30 de abril de 2020

Párrafos destacados (2)


Tomados de la novela “Viento de furioso empuje”, ofrezco hoy varios párrafos que describen el ambiente en el zoco de Damasco, donde el protagonista de la obra, Yunán, debe encontrarse con un nuevo amigo, Abdelaziz, que le entregó una misteriosa moneda de oro en la antesala de la audiencia ante el califa y acerca de la cual se ofreció a aclarar su origen.


Capítulo II. Cita con Abdelaziz en el gran zoco de Damasco
Yunán alcanzó la entrada principal del zoco y se detuvo algún tiempo para advertir la presencia de Abdelaziz. Paso a paso, inclinado a no internarse demasiado en el mare mágnum de tenderetes y baratillos, ganó terreno hacia el interior del mercado. Se sentía atraído por la tracamundana de una clientela que se movía en todas las direcciones y acarreaba los objetos más insólitos. Otro tanto podría decirse del sinnúmero de vendedores ávidos de traficar con toda suerte de productos, que pregonaban a voz en grito.
            Contagiado al fin de un ambiente donde al vocerío de quienes ofrecían lo más ventajoso, a precio inigualable, se sumaba el regateo no menos estridente de quienes pretendían dejar esos mismos precios en un tercio de lo pedido, Yunán se entregó a la agitación vocinglera* del lugar y se dedicó a exa­minar las novedades del bien surtido mercado de la capital omeya. No obstante, mantuvo un ojo más allá de su entorno por si veía a Abdelaziz.
            Cuando habían transcurrido unas dos horas de su llegada al mercado y Yunán comenzaba a estar harto de saludar conocidos, que se arrima­ban a él, sobre todo, para que terciase ante su padre. Cansado en igual medida de ingerir alguna que otra escudilla de alimentos guisados Dios sabe cómo, de presenciar competiciones de alquerque, de hojear libros que invariablemente, así eran pregonados, contenían todo el saber de este mundo, de esquivar azacanes que ofrecían la más fresca de las aguas, de rechazar no sin di­ficul­tad a una patulea de vendedo­res ambu­lan­tes de toda especie, entre los que se mezclaban limos­ne­ros de oficio y alcahuetes arrimadizos...
            Y justo en el instante, ya a las afueras del zoco, en que iniciaba una sarta de repro­ches hacia sí mismo al no haber con­cre­tado más el lugar del encuentro, Abdelaziz apareció a lomos de un magnífico caba­llo que manejaba con destreza mientras tiraba de las bridas de una segunda montura, también de buena planta, que le ofreció sonriente.

miércoles, 29 de abril de 2020

Párrafos destacados (1)


Inicio hoy una nueva sección dedicada a la novela “Viento de furioso empuje”. En las siguientes entradas trataré de incluir una selección de aquellos párrafos que más me satisfacen y considero representativos del conjunto de la obra. El objetivo, debo confesarlo, es convencer al posible lector de que la novela posee la calidad suficiente para ser adquirida y, desde luego, para disfrutarse. Disfrute que me han expresado ya algunos de sus lectores, a los que agradezco mucho esas opiniones.



Capítulo I. Descripción del salón de actos del palacio califal en Damasco

Yunán acompañó al secretario y accedieron a un gran salón rectangular cuya techumbre de alfarje, con maderas labradas y entrelazadas, se encumbraba mediante columnatas de mármol serpentino. En el salón, además de un enjambre de sirvientes uniformados que se movían ofreciendo refrescos y tentempiés, varias docenas de hombres permanecían a la espera de ser recibidos por el monarca. Algunos de esos hombres ofrecían un aspecto de sumo aburrimiento, de tedio, sentados aquí y allá, conciliando algún sueño o alguna fantasía que les arrimase al poder; otros, por lo común en parejas, paseaban su impaciencia a lo largo de un itinerario zigzagueante, de pavimento algo gastado, que discurría entre fuentezuelas y pebeteros con figuras de alcanfor.

También menudeaban, acomodados al sol de las celosías, ciertos seres de apariencia tranquila y piadosa para quienes la oración, rosario en mano, suponía una forma eficaz de combatir la espera, circunstancia que a veces requería varios meses de paciencia y de rezos. Otros, en fin, daban por hecho que serían llamados ese día a presencia del califa y ensayaban frases y frases, a veces en tono audible para los más cercanos, con objeto de impresionar al monarca llegado el momen­to.

En aquella pluralidad de mortales de tan variado pelaje, malhumorados los más por el consabido plantón del soberano, se adver­tía un grupo de individuos acerca de los cuales diríase que formaban un gremio de expertos de la antesa­la. Daban la impresión —según observó Yunán—, de no resentirse de la holganza al entretener el tiempo en el ejercicio de la tertulia en torno a un corrillo, una forma como otra de solucionar los problemas del mundo. Al ver cruzar al nuevo visitante camino de la estancia contigua, varios de ese corrillo se sintieron molestos y comenzaron a desdeñar sin disimulo alguno...

martes, 28 de abril de 2020

Otras curiosidades del siglo VIII (23)


En algunos pasajes de la novela “Viento de furioso empuje” (a la venta en Amazon, ebook 3,55€), hay lances que se producen a lo largo de una ruta situada entre Medina Sidonia y Écija, localidades donde se libraron sendas batallas favorables a los musulmanes. Y amplío: no pocas de las peripecias más humorísticas de la obra transcurren de un modo itinerante, hasta el punto de que uno de los personajes más dicharacheros, Policronio, no vacila en implorar ayuda al dios de los bebedores de vino rancio mientras que, algo más tarde, un frailecillo con razonable cara de tarugo afirma en su descargo que él no aclara ciertas dudas porque practica el noble arte de “saber escuchar”.

Calzada: En su desplazamiento hacia Toledo, Tariq tuvo la opción de usar un gran tramo de la Vía Augusta (principal calzada de la época), tomándola a la altura de Lebrija (Nabrissa) e incluso antes, para luego seguir con cierta comodidad hasta Linares (Ad Aras), donde la calzada se alejaba de la ruta del musulmán y se dirigía hacia Cartagena (Carthago Nova o Karthagine Spartaria). Por razones que se desconocen, Tariq prefirió escoger calzadas secundarias que le llevaron hasta Toledo.

Condado (condado-civitate): Se trata del territorio que conocemos como provincia-condado para distinguirlo de la provincia-ducado. La división territorial visigoda fue básicamente la misma que la romana, si bien se crearon condados a partir de la autonomía progresiva de algunas ciudades y su entorno. A su vez fueron desapareciendo las demarcaciones territoriales romanas denominadas conventos jurídicos. Un ejemplo de provincia-ducado sería la Bética, que en la época de Augusto comprendía 175 ciudades y estaba dividida en cuatro conventos jurídicos con capitales en Sevilla, Écija, Córdoba y Cádiz, las cuales pasaron a ser sedes, ya en época visigoda, de sus respectivos condados, a cuyo frente se situaban un conde, un juez o un obispo, siempre dependientes del duque de la provincia, que se instaló primero en Córdoba y más tarde en Sevilla. Los condados, a su vez, estaban divididos en territorios menores llamados vicus (equivalentes a comarcas), regidos por un legado que ostentaba el título no hereditario de iudex vicarius.

Sal: En la época que nos ocupa (siglo VIII), la sal era un componente esencial en la conservación de los alimentos. Muchas de las epidemias de la Edad Media se originaron tras una escasez de sal, de ahí que en las grandes ciudades, como Damasco, existiera un mercado exclusivo para la venta de sal.

lunes, 27 de abril de 2020

Otras curiosidades del siglo VIII (22)


En la novela histórica “Viento de furioso empuje” (Amazon), como en toda obra con pretensiones de narrativa total (es el lector el que debe valorar si se ha logrado), pueden advertirse, además de no pocas acciones, aventuras y diálogos, ciertas curiosidades que han dado pie a esta serie de entradas en el blog. Eso sí, en la novela también se incluyen hechos de apariencia milagrosa y, de añadidura, unos cuantos misterios. Veamos uno de esos misterios, referido en esta ocasión a Rodrigo, rey de Hispania (España + Portugal).

Rodrigo: Según ciertas crónicas, el cadáver del rey Rodrigo nunca pudo hallarse tras la batalla contra Tariq cerca del río Guadalete, en los llanos de Sidonia, la actual Medina Sidonia. Se comenta que en la localidad de Viseu (Portugal) descubrieron una tumba con la siguiente inscripción: Aquí yace Rodrigo, rey de Hispania. Tal descubrimiento dio pie a numerosas especulaciones e incluso hubo quien aseguró que Rodrigo no murió en Guadalete y reinó durante algún tiempo en el norte de Portugal. En el supuesto de que la tumba no fuese más conmemorativa que real, lo más probable es que encerrara el cadáver del rey, herido de gravedad en la batalla. Conviene aclarar que el descubrimiento, de ser cierto, se produjo hace muchos siglos y en la actualidad no hay ni rastro de la citada tumba en la localidad de Viseu.

sábado, 25 de abril de 2020

Otras curiosidades del siglo VIII (20)


En la novela histórica “Viento de furioso empuje” (Amazon), además de relatarse la confrontación bélica ocasionada por la invasión islámica de Hispania, se produce una gran controversia acerca de la posible influencia del dominio sarraceno, de ahí que haya personajes visigodos, alguno de gran entereza moral, que no duden en calificar de renovadora e incluso benefactora la llegada de los invasores, puesto que en los siglos de dominio visigodo se creó mucha opresión hacia la mayoría hispánica. Y aún fue mayor el avasallamiento hacia la abundante población judía.

Influencia: Hay quien sugiere que tal vez pudiera justificarse el pensamiento de algunos visigodos emplazándolo en su momento histórico. Durante muchos cientos de años, la civilización, la riqueza, la creatividad, el pensamiento filosófico, las grandes religiones... se dieron cita, sobre todo, en lo que hoy conocemos como Oriente Próximo o en esa Hélade a caballo entre Europa y Asia.

A diferencia de nuestros días, en los que el mundo occidental marca la pauta de la abundancia y el bienestar social, Persia, Siria, Mesopotamia, Egipto, Bizancio... fueron los referentes de prosperidad y cultura que muchos poseían; por lo que no parece extraño que una nueva civilización, la islámica, que había sido capaz de conquistar y asimilar tantos territorios de dispares razas y credos, fascinara a gentes de la alta edad media y la considerara aceptable para renovar la forma de vida de un reino tan arbitrario como el visigodo.

jueves, 23 de abril de 2020

Otras curiosidades del siglo VIII (18)


En la novela histórica “Viento de furioso empuje” (Amazon) se menciona una población de Hispania cuyos habitantes practicaban la religión judía. Terromontero de Valeria, aldea localizada en la provincia gaditana, es el escenario por donde transitan y combaten tres personajes principales de la obra y en el que se citan a un arconte y a un arquisinagogo. Veamos a qué cargos corresponden esos nombres.

Arconte (del latín. archon, -ontis, y este del griego άρχαν: especie de magistrado): En buena parte de la Hispania visigoda, el jefe de una comunidad judía recibía el título de arconte. A veces, de acuerdo con el magnate visigodo de la comarca, ese arconte ejercía las funciones de alcalde de la localidad cuando los habitantes judíos eran mayoría.

Arquisinagogo (el principal de la sinagoga): En la época que nos ocupa (siglo VIII), es el nombre por el que era conocido el jefe de una sinagoga. El cargo era rotatorio cuando no había voluntarios y se alternaban los ancianos que formaban parte del Consejo.

Hombres de armas: La Lex Visigothorum obligaba a los nobles, tanto godos como romanos, a llevar la décima parte de sus siervos a la guerra. De ahí que a las huestes musulmanas de Tariq, preparadas a conciencia durante meses, se enfrentaran unas tropas comandadas por Bencio, sobrino del rey Rodrigo, donde gran parte de sus componentes no poseía experiencia ni preparación para el combate.

Huevos estrellados al hierro: A diferencia de nuestros días, en que los huevos suelen freírse en una sartén y a veces con abundante aceite, en la época del relato se acostumbraba a “estrellar” los huevos en una pequeña plancha de hierro, con poco aceite, y dejarlos cuajar. A veces se cocinaban en el mismo plato en el que luego se servían, siempre que el utensilio fuese de hierro. En alguna lengua romance, como el catalán, aún quedan reminiscencias idiomáticas de esa época, puesto que a los huevos fritos también se les denomina: ous ferrats, de ferro, hierro.

miércoles, 22 de abril de 2020

Otras curiosidades del siglo VIII (17)


En la novela “Viento de furioso empuje” (Amazon) surge un personaje visigodo llamado Witerico, de firme carácter y gran intuición, que cuenta con un escuadrón de bucelarios cuyos componentes representan lo mejor de la milicia de su época, hasta el punto de ser calificados por la población como idóneos para el recuerdo y a los que jamás podría relacionárseles con el saqueo o la brutalidad antojadiza. Para mí, sin contar al protagonista Yunán, el toledano Witerico es el personaje más destacado de una obra que cuenta con más de treinta intervinientes principales y otros tantos secundarios.

Bucelario (del latín buccellarius, de bucella, panecillo de harina de trigo). Entre los visigodos, hombre libre que se sometía voluntariamente a la dependencia de un magnate al que prestaba servicios de armas y del que recibía una soldada y algunas tierras para cultivarlas al final de sus funciones y a modo de pensión. Dicho en un lenguaje llano, vendría a ser algo así como un militar “chusquero”. 

No tendría nada de extraño que la calificación de “chusquero” hubiese llegado hasta nuestros días para designar a ciertos soldados reenganchados en la milicia. El Bucelario o “chusquero” (siempre desprovisto de su sentido despectivo) era una especie de guerrero profesional que usaron algunos emperadores romanos y bizantinos, así como otros nobles, militares y potentados. Solían estar alojados y mantenidos en la casa del señor al que servían.

martes, 21 de abril de 2020

Otras curiosidades del siglo VIII (16)


En relación con la novela histórica “Viento de furioso empuje” (a la venta en Amazon), que transcurre a principios del siglos VIII, varios de sus personajes practican el judaísmo o una variante arcaica de esa religión. Uno de esos protagonistas es un anciano de más de cien años, poseedor de toda la sabiduría de su tiempo, contemporáneo del profeta Mahoma y habitante de Damasco, si bien los más de ellos son gente corriente que viven en un reino situado en el norte de África, cercano al Rif y radicado en un macizo montañoso. Veamos ahora un par de detalles acerca del judaísmo:

Yahvé (del hebreo יהוה «YHVH», Adonai, Señor mío): Nombre del Dios del pueblo hebreo. El nombre llegó a ser considerado demasiado sagrado como para que fuera posible expresarlo, solo a los sacerdotes les estaba permitido usarlo en el acto de bendecir al pueblo. En realidad, Jehová o Yahvé son deformaciones de Adonai. En su sentido etimológico significa: Yo soy el que soy.

Abluciones: La contaminación más grave para los sacerdotes judíos, puesto que se practicaron sacrificios durante largo tiempo, se ocasionaba al entrar en contacto con un cadáver. En tales casos, el sacerdote se purificaba con agua lustral, que se conseguía al mezclar el agua “viva” o corriente, procedente de una fuente o río, con las cenizas de una novilla roja, sin mácula, quemada con cedro, hisopo y púrpura.

lunes, 20 de abril de 2020

Otras curiosidades del siglo VIII (15)


En relación con la novela histórica “Viento de furioso empuje” (Amazon), anoto hoy una breve miscelánea de curiosidades cuya única característica común es complementar lo que se dice en la obra. Las inserciones son una especie de notas a pie de página que aluden a las galeras usadas por Tariq, el dromón bizantino, el color blanco de los omeyas y el tratamiento de sidi ofrecido a los árabes.

Galeras: Aseguran que las galeras usadas por Tariq para el cruce del estrecho le fueron cedidas por el propio Julián. Parece cierto desde el punto de vista de la lógica histórica, ya que los musulmanes carecían de embarcaciones adecuadas con las que bloquear la ciudad de Ceuta. Apenas un par de años más tarde, Musa logró aparejar una importante flota construida o reparada en las atarazanas de Cartago (Ifriqiya).

Dromón (en griego, corredor): Especie de galera bizantina que solía llevar más de cincuenta remeros en cada bancada. En alta mar usaba el velamen para desplazarse a gran velocidad y evitar el acoso de las naves musulmanas, puesto que el Mediterráneo se había convertido en un hervidero de piratas procedentes de ambas márgenes: musulmanes en el sur, bizantinos o latinos en el norte.

Blanco: Color oficial representativo de la dinastía omeya. Se dice que en la época de los omeyas, la Kaaba, santuario principal del islam, se cubría con una tela de seda de color blanco. Más tarde, al alcanzar el poder la estirpe rival abasí, cuyo color oficial era el negro, la tela de la Kaaba pasó a ser de dicho color, sin que haya cambiado desde entonces.

Sidi: Equivalente a señor. Tratamiento dado a los nobles árabes por el pueblo beréber. Con el tiempo se generalizó en el idioma árabe y se le incorporó el concepto de “hombre fuerte y valeroso”. Del vocablo Sidi deriva la palabra Cid, atribuido a Rodrigo Díaz de Vivar, El Campeador.

sábado, 18 de abril de 2020

Otras curiosidades del siglo VIII (13)


En la novela histórica “Viento de furioso empuje” hay dos facciones claramente diferenciadas: De un lado tenemos a los visigodos, hartos de guerras civiles, conjuras y morbos de todo tipo, y del otro a los musulmanes (beréberes tibiamente conversos y sarracenos, es decir, “orientales”), cuya religión les obligaba a expandirse para establecer el islam como religión oficial, cuando lo que en realidad apetecían muchos de ellos era el poder y la riqueza que en siglos anteriores no lograron poseer sus antecesores, a pesar de haber transportado toda la seda de este mundo con destino a unas ciudades, Roma, Alejandría, Constantinopla…, donde el precio se centuplicaba. Veamos un par de curiosidades respecto a los árabes y a los pueblos más desconocidos de esta etapa histórica, los judíos africanos.

Luna: Si bien el símbolo de la Media Luna es de origen otomano y está basado en el sura 54 del Corán, donde se la relaciona con el día del juicio final (la hora se acercó, y la Luna se partió en dos) o con posibles milagros realizados por Mahoma, se sabe que desde tiempos inmemoriales los pueblos arábigo-semitas han sentido cierta atracción hacia el astro de la noche, luminaria de sus desplazamientos nocturnos por las regiones desérticas donde era obligado evitar el calor sofocante del día.

Judíos africanos: A la llegada de los musulmanes a tierras magrebíes encontraron varias tribus que practicaban algo semejante a la religión hebrea. Algunas de esas cabilas fueron identifica­das: Nefusas, ghiatas, jezawas, mediunas, feudelawas, bahlulas, etc. Durante los primeros años de la invasión islámica, los beréberes de religión hebrea fueron los que opusieron mayor resistencia, hasta el extremo de lograr una confederación de tribus que al mando de la Kahína durante un tiempo hicieron retroceder a los invasores hasta Kairuán (Túnez).

viernes, 17 de abril de 2020

Otras curiosidades del siglo VIII (12)


En la novela histórica “Viento de furioso empuje”, que transcurre a principios del siglo VIII, la ciudad de Ceuta se cita a menudo, así como a su conde, Julián, y a otros nobles visigodos que la habitaban. Ahora bien, de la Ceuta de esa época no se sabe demasiado y encima su historiografía está plagada de hechos fantasiosos. Los siguientes párrafos describen parte de una historia que considero más real.

En tiempos del emperador Justiniano I, el Grande, Bizancio ocupó Ceuta y la convirtió en presidio para expatriados políticos. Se dice que cuando cayeron los territorios que el Imperio romano de Oriente mantenía en la península Ibérica, una buena franja que comprendía todo el sureste de Hispania, con Capital en Cartagena, la población bizantina de Ceuta fue evacuada hacia la ciudad de Cesárea, llamada en la actualidad Cherchell (Argelia), ya que carecía de sentido práctico para su defensa mantener un enclave demasiado alejado de zonas afines, que además debía ser abastecido por mar desde la propia Cesárea o desde las islas Baleares, también en posesión de Bizancio.

Los visigodos, como herederos de las posesiones del Imperio de Oriente en el litoral mediterráneo ibérico, enseguida ocuparon Ceuta y la región de Tánger, creándose un ducado en esta última población, inicialmente con ánimo expansionista, que más tarde derivó en condado y que pasó a depender del duque de la Bética, rival declarado del rey Witiza y de su vasallo el conde Julián. Cuando falleció Witiza, el duque bético, Rodrigo, fue elegido sucesor por el Senado y ungido en Toledo. No se olvide que la monarquía visigoda era de carácter electiva, aunque llevase años sin elección del monarca como consecuencia del “viejo truco” de asociar al trono al heredero.

A raíz de una sucesión tan perjudicial para los herederos de Witiza, que habían reclamado la corona para el joven Aquila, duque de la Tarraconense, sin que el Senado lo aceptase como candidato al ser menor de edad, y considerando que Rodrigo dejó de abastecer por mar la ciudad de Ceuta como represalia hacia Julián, única ciudad que el conde conservaba al haber entregado el resto de su condado a los musulmanes en un pacto inevitable de capitulación, se organizó un encuentro entre el conde Julián y el emir Musa a fin de apalabrar, previo pago de su importe, un ejército beréber que ayudase a derrocar a Rodrigo.

jueves, 16 de abril de 2020

Otras curiosidades del siglo VIII (11)


En relación con la novela “Viento de furioso empuje” (a la venta en Amazon, ebook 3,55€ y tapa blanda 16,34€), anoto hoy una curiosidad de carácter etimológico referido al vocablo sarraceno:

Sarraceno (del árabe šarqiyyīn, plural de šarqī, oriental): Para algunos musulmanes la palabra “sarraceno” se considera peyorativa, aunque no tanto como la palabra “moro”, que derivaría del nombre de la provincia romana de Mauritania. A los norteafricanos probablemente no les agrada que se usen ambos términos porque con frecuencia van asociados a ideas desfavorables al mundo islámico. El autor, sin ánimo de ofender mentalidades sensibles, decide usar la voz “sarraceno” en el contexto de una época en la que dicho término se usaba estrictamente con su significado etimológico de “oriental”.

viernes, 3 de abril de 2020

Tres curiosidades del siglo VIII relacionadas con la novela


Estribos: Una vez que se inventaron los estribos (al efecto recordemos que la caballería de Roma no usó estribos durante varios siglos), la diferencia entre los jinetes europeos de la época, que usaban estribos largos y cabalgaban con las piernas estiradas (cuyo estilo se denomina estradiota) y la de los jinetes orientales, especialmente los árabes, fue que éstos cabalgaban a la jineta, un método que consiste en llevar los estribos cortos y las piernas dobladas. El estilo oriental se mostró muy superior en cuanto a maniobrabilidad y manejo de la montura a lo largo de los siglos de pugna guerrera entre ambos mundos, de ahí que el modelo de estribo fuese uno de los factores determinantes de las constantes victorias árabes frente a ejércitos más numerosos, como los de la Persia sasánida, un imperio conquistado en su totalidad, o los de Bizancio, también denominado Imperio romano de Oriente, al que se le arrebató numerosos territorios.

Papel: En la época que nos ocupa a Siria llegaba papel decorado para tapizar paredes, primera utilidad que se le dio. Se considera que la fabricación de papel para escritura, elaborado de pasta de morera o bambú, no llegó a la zona hasta el año 750, si bien su uso como soporte gráfico ya era conocido desde hacía décadas, puesto que el Imperio islámico lo importaba de la propia China, donde se fabricaba desde el año 100. Los árabes introdujeron el papel en Europa y la primera fábrica se estableció sobre el siglo XII en al-Ándalus, la actual España.

Rosa de Jericó: Planta herbácea que crece en zonas desérticas, como por ejemplo el desierto de Siria. Después de recolectada, sus ramas se extienden en rosetón al ponerse en agua. Era muy usada entre la población árabe del siglo VIII y se le atribuían influencias benefactoras en los partos. Todavía sigue considerándose un amuleto al que se le atribuyen virtudes mágicas.

jueves, 2 de abril de 2020

Mezcla de razas en la nobleza árabe


Resulta interesante conocer que en el Imperio islámico, según sus ejércitos conquistaban un reino tras otro, se produjo una apreciable mezcla de etnias que restó pureza a la raza árabe, tan poco diluida en los tiempos anteislámicos como consecuencia de una orografía y un clima extremo que evitaban que los grandes imperios (Roma, Persia…) se molestaran en ocupar el cogollo de la península arábiga. Y es que no había casi nada en la Arabia profunda que incitara a la codicia de sus vecinos.

Años más tarde, durante el Califato Omeya, incluso entre las familias nobles y adineradas se llegó a una mezcolanza de razas que se produjo en los harenes. Fue como consecuencia de la importación de esclavas, muchas de ellas niñas vírgenes de extraordinaria belleza, destinadas a unas subastas tan solo accesibles para las clases pudientes. De ahí que el personaje principal de la novela, Yunán ben Sufián, posea una mezcla de rasgos árabes y eslavos, puesto que su madre procedía del Daguestán, en el Cáucaso.

Derbend o Derbent: Ciudad conocida en la antigüedad como Puerta de Hierro o Porta Portarum, fue paso obligado del ejército Omeya para la conquista de una parcela de territorio transcaucásico. De hecho, la ciudad o ciudadela conocida como Derbend supuso una herencia aportada por la dinastía sasánida, establecida en Persia entre los años 226-651, tras su derrota a manos del Califato Omeya. Derbend pertenece en la actualidad a la república de Daguestán, dentro de la Federación Rusa. De la citada región procede la señora Rusalka, madre de Yunán citada en la obra. También se alude a un aderezo culinario, el estragón, que se recolectaba en las riberas del mar Caspio y era usado para, entre otros productos, elaborar vinagre. 

Vinagre: Puesto que la religión islámica aconseja que se evite el consumo de bebidas alcohólicas, en el mundo árabe se usa el vinagre sin fermentar, conocido desde tiempos muy antiguos.

miércoles, 1 de abril de 2020

Un noble omeya es el protagonista


Yunán, el personaje principal de la novela es un jerife, es decir, un noble. Consideré necesario ubicarlo en ese grupo social, depositario de la cultura de la época, debido a que la clase media apenas existía en el siglo VIII, y mucho menos en un Imperio islámico que se expandía a la velocidad de los corceles y absorbía numerosa población de diversas etnias. Otra razón para la alta alcurnia de Yunán, fue adjudicarle una educación esmerada acorde con su rango, eso sí, a partir de su condición de hombre estudioso y reflexivo e influenciado por el visir Sufián, su padre.

Aclararé un poco más: Jerife procede del árabe šarīf: noble.
A los descendientes de la familia del profeta Mahoma se les denominaba jerifes (nobles por excelencia) y solían ser tratados con gran respeto, sobre todo dentro de la rama chiita. Aún está bastante extendida la costumbre. Incluso hay reyes, como el de Marruecos, que se adjudican a sí mismos la condición de jerife, es decir, descendiente de Mahoma. Según la tradición, el jerife lleva aparejada la gracia carismática de la baraca: don divino o bendición de Dios.

jueves, 26 de marzo de 2020

"Viento de furioso empuje" Nueva edición a la venta

Portada de la edición en eBook

Amigos lectores, tengo el placer de anunciaros que acaba de salir a la venta la segunda edición (revisada) de mi novela "Viento de furioso empuje". De momento solo está disponible en formato eBook, al precio "tirao" de 3,55 € (o 3,80 dólares), y es posible adquirirla en Amazon, concretamente a partir de este enlace que he "apañao" para vosotros. 

En los próximos días, espero que igualmente esté a la venta la edición impresa. Ya os iré informando. Entretanto, aquellos de vosotros que hayan oído hablar del libro (agotado desde hace años) y tengan alguna curiosidad por el contenido de la obra, ya saben que para abrir boca tienen la opción de adquirir el eBook. Eso sí, la ventaja de Amazon es su carácter internacional, lo que significa que cualquier lector no solo de España sino de esas zonas donde compartimos el maravilloso idioma español, inicialmente pueden hacerse con la versión electrónica. Muchas gracias a todos y un saludo cordial.

¡Ah!, que no se me olvide, la primera edición se vende ya, de segunda mano, al precio de unos 200 euros, lo que en mi opinión demuestra que es un libro valorado. A tal respecto, espero que algunos de los que se descarguen el eBook quieran dejarme aquí su opinión e incluso pedirme que les aclare algún aspecto del libro.