VIENTO DE FURIOSO EMPUJE

VIENTO DE FURIOSO EMPUJE
Alegoría de la batalla de Guadalete, julio de 711 - Autor del lienzo: J. M. Espinosa
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martes, 17 de enero de 2012

Reseña de Manolo Marín



Dice Manolo Marín:

“Viento de furioso empuje” es una novela histórica ambientada a principios del siglo octavo, justo cuando se produce la invasión islámica de Hispania, y de la que precisamente ahora se cumplen 13 siglos.
La verdad es que hacía tiempo que no disfrutaba tanto leyendo un libro.
Gracias a él he aprendido numerosos términos de origen árabe y otros en desuso que desconocía; he leído pasajes históricos de una época apasionante, que no es precisamente de las más estudiadas y noveladas por los historiadores y escritores; me he divertido con las aventuras de sus personajes y he disfrutado con los diálogos profundos e inteligentes que llenan sus páginas.
Y es que, efectivamente, nos encontramos ante una auténtica novela de aventuras.
Su protagonista, Yunán ben Sufián, es hijo de un visir que acabada de regresar a Damasco después de una prolongada misión en el antiguo Imperio sasánida. Desde allí comienza la búsqueda de un objeto valiosísimo, un libro como no podía ser de otra manera, mediante el cual puede llegar a conocer el futuro del islam, y que le llevará desde la capital omeya hasta la Hispania visigoda: un largo viaje lleno de emociones, de hechos misteriosos, crímenes sorprendentes, tramas de poder, repleto de fantásticas anécdotas y con personajes sorprendentes. Cada capítulo es un todo dentro de una historia que te atrapa desde el primer momento. Nos podemos encontrar entre otros con Tariq, con el Conde Julián, con Abdelaziz ben Musa (uno de los primeros emires de Spanía) y con Musa ben Nusayr (emir de Ifriqiya); nos podemos encontrar a su vez con otros personajes ficticios que no desmerecen en absoluto a los históricos, como por ejemplo, el entrañable Policronio, todo un guiño del autor.
La novela es apasionante, muy bien documentada y trabajada. Impresiona el glosario de términos que aparece al final de libro, lo que demuestra el cuidado y la minuciosidad con la que el autor ha escrito este relato. 15 de enero de 2012
Pedro Espinosa, autor del libro, es meteorólogo y escritor. Un excelente bloguero y amigo que he tenido como un maestro desde que en el 2004 empecé a adentrarme en el mundo de las bitácoras liberales. Siempre ha escrito con especial elegancia sobre cualquier tema de actualidad y con enorme sabiduría. Sabía, desde que me enteré que iba a publicar su primera novela, que iba a ser una obra monumental y ambiciosa. Y no me he equivocado.

sábado, 6 de junio de 2020

Párrafos destacados (28)


Utilizo otro principio de capítulo, el 28 de “Viento de furioso empuje” (Amazon), para ofrecer a los posibles lectores de la novela una breve muestra de su contenido, en el que se narra la aproximación de una caravana de alimentos a la ciudad de Sayara y las situaciones dramáticas que luego se viven.
Manolo Marín, en una amplia crónica de cinco párrafos en el diario La Opinión de Murcia, en su día incluyó en su reseña el siguiente párrafo: “La verdad es que hacía tiempo que no disfrutaba tanto leyendo un libro”.

Capítulo XXVIII. Ella debe vivir
Transcurría la sexta jornada de marcha. La caravana avanzaba siguiendo el curso del río. Aun cuando la ciudad de Sayara accedía esperanzada al encuentro con los viajeros, mostrándose a ellos en la lejanía, ese mismo río que les acompañó en días anteriores, de aguas más canturriosas y diáfanas que nunca, quiso apartarse de los caminos y comenzó a defender su intimidad mediante rocas y escarpaduras, como si cierto recato a la hora de exhibir la plenitud de su cauce fuese obligado en toda corrien­te que nace y muere no lejos de sendos asentamientos humanos.
Hubo que desviarse en busca de una nueva cañada y la cáfila comenzó a bordear el macizo montañoso que protegía la capital del reino de Yaidé. La nueva ruta transitaba ahora bajo un toldo de encinas y coníferas en el que no faltaban sus buenas franjas de cedros de un verdor azulado.
Todo parecía encalmado mediada la mañana. El bosque, que tal vez deseaba compensar a los viajeros ante el desaire del río, les obsequiaba con perfumes, trinos y sombrajes. Las cabalgaduras iban al paso, cansinas. La dama formaba parte de los primeros miembros del cortejo. A corta distancia de Yaidé, muy atento, seguía Witerico; Yunán y Policronio viaja­ban más rezagados, aunque a la vista.
Nadie pudo advertir con claridad el peligro. Nadie más que el hispano supo reaccionar ante la amenaza. Ágil, diestro, osado…, Witerico espoleó con furor su montura mientras alertaba a gritos a sus hombres y recorría en contados instantes el trayecto que le separaba de la dama, abalanzándose sobre ella y derribándola al suelo.