VIENTO DE FURIOSO EMPUJE

VIENTO DE FURIOSO EMPUJE
Alegoría de la batalla de Guadalete, julio de 711 - Autor del lienzo: J. M. Espinosa

sábado, 14 de diciembre de 2013

Las bebidas fermentadas en el islam

Las palmeras datileras enanas son ideales tanto para la fertilización anual (se les debe frotar una racimo de flores masculinas para favorecer la aparición de ramas con fruto) como para la posterior recolección de los dátiles y la poda. En la novela "Viento de furioso empuje" se describe una escena a las afueras de Damasco, en el llamado oasis de Ruta que casi envolvía a la gran urbe, donde los campesinos, mediante una gruesa cuerda que rodea el tronco y su cintura, se suben a las copas de las palmeras y las fertilizan.
Las bebidas fermentadas fueron prohibidas por la ley coránica, sura V, 92: ¡Oh creyentes! El vino, los juegos de azar, las estatuas y la suerte de las flechas (costumbre idólatra y agorera que se practicaba en la casa de los guardianes del templo de La Meca) son una abominación inventada por Satán; absteneros de ello y seréis felices.

martes, 10 de diciembre de 2013

La oración en el islam es hoy una mezcla de religión y política

Para los hombres, es obligatoria la asistencia a la oración del viernes en la mezquita 
Oración (en árabe salât, en español azalá): Como es sabido, la oración es uno de los pilares básicos del islam. Se debe rezar ritualmente en cinco momentos del día: amanecer (antes de la salida del sol), mediodía (después del cenit), tarde (a media tarde), ocaso (inmediatamente después de la puesta del sol) y durante la noche. El día musulmán comienza con la puesta de sol, de modo que la primera oración del día sería la del ocaso.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Rasgos de los califas y emires árabes

Cabello dorado, piel blanca, ojos azules: características de algunas esclavas-niñas llegadas a las grandes mansiones árabes de Damasco, La Meca, Medina y otras muchas ciudades musulmanas.
Durante la febril expansión islámica producida entre los siglos VII y VIII de nuestra era, procedentes de las regiones más dispares del Imperio árabe fueron llegando numerosas esclavas, escogidas esencialmente por su belleza, que se instalaron en las mansiones nobles. El nuevo y adinerado señor musulmán fue proclive a la adquisición de ciertas niñas o jovencitas que podía encontrar en determinados mercados de esclavas, de acceso muy restringido, donde se garantizaba la virginidad del "producto".

lunes, 2 de diciembre de 2013

El zoco

Una de las galerías del zoco de Damasco. Obsérvese en primer plano al azacán o vendedor de agua, que hoy también suele llevar té, leche y tortas dulces. 
En la época del relato, Damasco poseía una serie de mercados agrupados en gremios, de entre los que destacaban el de los caballos, que comprendía toda clase de animales de monta y tiro, el de los beduinos, el de los alfayates o sastres y badaneros, también denominado de las telas, el de los caldereros y cinceladores de metal, el de la sal, el de los tratantes de granos, el de los damasquinadores y artesanos de pasamanería, el de los alatares o especieros, donde, además, se instalaban los perfumistas, el de los sederos y fabricantes de alfombras y alahílcas, el de las cargas de leña y otros combustibles... Había una excepción al mercado gremial: el zoco principal, mercado antiquísimo en el que la tradición aseguraba que podía adquirirse prácticamente cualquier artículo.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Tesoros y mosaicos

Imagen actual de la entrada sur a la gran mezquita omeya de Damasco, donde aún es posible observar el impresionante mosaico policromado y sendos edículos destinados a albergar el tesoro provincial o determinadas reliquias.
Tal y como se describe en el relato,  el protagonista de la novela pudo observar en construcción la gran mezquita de Damasco, donde se advertía ya un pequeño templete o edículo destinado a albergar el tesoro provincial. A la par, los personajes de ese pasaje de la obra comentan la aparición de nuevos mosaicos, como igualmente el lector podrá ver en las imágenes siguientes:

domingo, 24 de noviembre de 2013

La ciudadela de Damasco

Torres y paños de muralla del lado sur de la ciudadela de Damasco, que ocupa una extensión aproximada de 40.000 metros cuadrados.  
La ciudadela de Damasco, si bien recibió su forma definitiva a partir del siglo XI, probablemente existía mucho antes de que la dinastía omeya escogiera la ciudad siria como capital de su gran imperio, pues no olvidemos que Damasco es una de las ciudades más antiguas del mundo y que anteriormente había pertenecido a otras potencias bien dispuestas a la instalación de fortificaciones: Los imperios Seléucida, Romano y Bizantino.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Nueva etapa

Mapa del Imperio islámico al finalizar el Califato omeya
Aprovechando que he puesto a la venta la novela "Viento de Furioso empuje" y que es posible adquirirla desde esta misma página dedicada a la obra, eso sí, siempre mediante pago seguro PayPal, voy a reanudar la inserción de entradas en el blog y a crear una nueva sección denominada "Curiosidades", donde me propongo destacar determinados aspectos históricos (quizá alguno literario) que no son del todo conocidos puesto que el relato transcurre a principios del siglo VIII. Para ello me serviré de las notas a pie de página que es posible encontrar en la versión extendida y formato en  PDF. He aquí la primera de ellas:

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Kairuán

Kairuán fue la capital del emirato de Ifriqiya (África menor), una provincia del Imperio omeya que comprendía diversas regiones, entre ellas el Magreb extremo (hoy Marruecos), con Tánger como capital del valiato. En la imagen, vista parcial de la gran mezquita, cuya construcción se inició en el 670.

   Los siguientes párrafos han sido extraídos del capítulo X

   Provistos de una escolta reducida que Abdelaziz creyó apropiada, partieron al amanecer hacia Kairuán. Con las cabalgaduras al paso, dándoles algún trotecillo ocasional para desentumecerlas, avanzaron a buen ritmo durante tres jornadas. Mediada la tarde del cuarto día de marcha, con la ciudad ya a la vista, les salió al paso un escuadrón de lanceros cuyo jefe reveló que había sido enviado para realzar la entrada de Abdelaziz y su noble invitado.
   Al reemprender la marcha, Yunán miró a su amigo, le hizo un guiño disimulado y articuló una frase de lo más oportuna:
   -No te lo dije, nadie llega a ciertos cargos descuidando los detalles.
   Yunán rió a gusto al ver la expresión del rostro de su amigo, donde se reflejó un gesto de alivio al que siguió una frase no menos descriptiva:
   -Sí, menos mal que has venido. ¡Vive Dios de la que me has librado!

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Cartago


El dibujo corresponde a la Cartago romana del siglo II. La ciudad fue arrasada dos veces, primero por Roma, que posteriormente la reconstruyó aún más bella. A principios del siglo VIII fue el emir Hassán ben Naamán quien acabó definitivamente con una urbe que durante más de un milenio y medio acaudaló esencias fenicias, romanas, vándalas y bizantinas.
Inicio del capítulo X de "Viento de furioso empuje"

   Entre uno y otro fondeadero, donde se hacía preciso recalar tan pronto como la luz del sol iniciaba su declive y anunciaba la encalmada del viento, diez y ocho días invirtió el Yerba en realizar la travesía hasta Cartago. Fueron unas jornadas en las que el mayor aliciente consistió en departir con Idulfo acerca de Hispania, exuberante tierra de vides y de olivos que a cualquier viajero árabe que la pisara, máxime si se mostraba propenso a conocer otros pueblos, le suponía el estímulo adicional de haber alcanzado el extremo occidente de la Tierra Grande.

lunes, 20 de agosto de 2012

La búsqueda del capitán Tartús

Plano de la ciudad de Alejandría a principios de nuestra era. En abril del 641 fue conquistada por los musulmanes y su tamaño probablemente sería bastante mayor. Según la estadística entregada al califa Umar, Alejandría contaba por entonces con  4.000 palacios, 4.000 baños, 12.000 mercaderes de aceite, 12.000 jardineros, 40.000 judíos y 400 teatros y lugares de esparcimiento

  Los párrafos siguientes corresponden al capítulo IX

   Yunán reparó en lo paradójico de sus recientes planes. Las circunstancias habían desbaratado el sugestivo viaje a las pirámides y a la ciudad campamento de Fustat, capital de la provincia de Egipto. A cambio, no esperaba algo distinto a un callejeo urbano durante varias noches, que a lo sumo le haría observar la marginalidad de los alrededores del puerto de Alejandría, urbe en la que tanto y tan valioso podía contemplarse en cualquiera de los sentidos a los que uno se refiriese.
   Se pasaron más de tres horas dando vueltas aquí y allá. Hablaron infructuosamente con todo el que les salió al paso ofreciéndoles unos estímulos que ellos ya habían previsto y que se relacionaban, por lo común, con el pasatiempo carnal previo pago de su importe, fuese con hombres, mujeres e incluso jovencitos a estrenar de uno u otro sexo. También les invitaron a formar parte de una timba de dados que admitía altas apuestas y ganancia segura, situada en una sala de confianza en la que era imposible perder a juicio del sujeto que aspiraba a enrolarles en la partida. Un sujeto que resultó de lo más molesto y pegajoso, auténtico noctívago al decir de Yunán, hasta que desapareció como por ensalmo en cuanto se oyó la llegada de la ronda nocturna, con la que se cruzaron varias veces. Ronda a la que asimismo interrogaron sin éxito y sobre la que podría certificarse que poseía la facultad de dejar casi desiertas las calles por donde circulaba.