"Viento de furioso empuje" se presentó en El Corte Inglés de Barcelona

viernes, 27 de diciembre de 2013

Visigodos

La imagen representa el saqueo de Roma por los visigodos, en tiempos de Alarico. A partir de ahí, el Imperio romano les concedió numerosas tierras en la Galia, donde formaron el reino de Tolosa, del que fueron expulsados por los francos y ello dio lugar a que los visigodos se establecieran en Hispania. 
Se sabe que los visigodos ocuparon gradualmente la totalidad de Hispania a partir del 462 y hasta el 711, aproximadamente. Inicialmente lo hicieron como aliados de Roma, pero más tarde, con el sometimiento de los suevos y la expulsión de los bizantinos, los visigodos crearon un reino unitario con capital en Toledo que comprendía los actuales estados de España y Portugal (sin las islas), así como el sureste de Francia (Septimania) y una buena franja del norte de Marruecos.

El origen de los visigodos es de lo más incierto. Durante muchos años se tuvo la creencia de que formaban parte de las tribus germánicas (aún hay quien defiende esa teoría) y de que su solar primigenio fue el sur de la actual Suecia, concretamente la región de Gotland, incluida la isla del mismo nombre, a partir de la cual se movieron por media Europa. 

El mapa muestra el itinerario de los visigodos a partir de las llanuras del Danubio, pero no su tierra de origen, situada según las últimas teorías cerca de la desembocadura del Vístula, a ambas orillas.  

En nuestros días hay estudios muy bien argumentados que consideran justo lo contrario: la tierra de origen de los visigodos se situó a orillas del río Vístula, comprendiendo su desembocadura en el mar Báltico y a partir de la cual establecieron algunos asentamientos en Lituania, Finlandia, sur de Suecia y la isla de Gotland.

Así, pues, al parecer los godos no fueron de etnia germánica o escandinava como se ha venido creyendo, sino más bien escita o sármata emigrada hacia el Báltico. De hecho, la presión de los germanos y el avance de los eslavos, que emparedaron a los godos y presionaron sobre sus tierras bálticas, determinaron que se trasladaran a las llanuras del Danubio (Ucrania-Rumanía), es decir, que volvieran a casa de sus antepasados lejanos, donde se establecieron durante unas cuantas décadas más. A partir de las llanuras del Danubio, esta vez presionados por el avance de otros pueblos orientales, como por ejemplo los hunos, entraron en el Imperio romano y acabaron por establecerse inicialmente en la Galia y luego ocuparon Hispania.

Los visigodos no desparecieron en el 711. Tras la invasión musulmana, simplemente perdieron el poder civil, militar y religioso que detentaron en minoría durante más de dos siglos. Algunos de sus dirigentes se convirtieron al islam y así conservaron el poder, como sucedió con los Banu Qasi (hijos de Casio) en el valle medio del Ebro, pero los más de ellos o bien se refugiaron en zonas montañosas del norte peninsular (Asturias-Cantabria) o se instalaron en la Septimania. 

Septimania fue una provincia visigoda que cayó bastante más tarde en poder del islam y en la que casi de inmediato, antes de finales del siglo VIII, dio origen a la Marca Hispánica, lo que motivó el regreso a Hispania de muchos de los visigodos (denominados hispanos por los carolingios) y a que acabaran difuminándose con la población hispano romana.

PD Algunos de los personajes principales que aparecen en la novela Viento de furioso empuje son visigodos.

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