"Viento de furioso empuje" se presentó en El Corte Inglés de Barcelona

sábado, 14 de diciembre de 2013

Las bebidas fermentadas en el islam

Las palmeras datileras enanas son ideales tanto para la fertilización anual (se les debe frotar una racimo de flores masculinas para favorecer la aparición de ramas con fruto) como para la posterior recolección de los dátiles y la poda. En la novela "Viento de furioso empuje" se describe una escena a las afueras de Damasco, en el llamado oasis de Ruta que casi envolvía a la gran urbe, donde los campesinos, mediante una gruesa cuerda que rodea el tronco y su cintura, se suben a las copas de las palmeras y las fertilizan.
Las bebidas fermentadas fueron prohibidas por la ley coránica, sura V, 92: ¡Oh creyentes! El vino, los juegos de azar, las estatuas y la suerte de las flechas (costumbre idólatra y agorera que se practicaba en la casa de los guardianes del templo de La Meca) son una abominación inventada por Satán; absteneros de ello y seréis felices.





Hubo una excepción no generalizada al consumo de bebidas fermentadas: el vino de dátiles, denominado Nabidh. Como sustitutivo del vino, que en privado no dejó de consumirse dentro de la aristocracia y las clases acomodadas, se extendió el consumo del mosto o zumo de uvas sin fermentar. Siglos más tarde, con la llegada del té, también decayó el consumo de mosto.

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