"Viento de furioso empuje" se presentó en El Corte Inglés de Barcelona

sábado, 23 de noviembre de 2013

Nueva etapa

Mapa del Imperio islámico al finalizar el Califato omeya
Aprovechando que he puesto a la venta la novela "Viento de Furioso empuje" y que es posible adquirirla desde esta misma página dedicada a la obra, eso sí, siempre mediante pago seguro PayPal, voy a reanudar la inserción de entradas en el blog y a crear una nueva sección denominada "Curiosidades", donde me propongo destacar determinados aspectos históricos (quizá alguno literario) que no son del todo conocidos puesto que el relato transcurre a principios del siglo VIII. Para ello me serviré de las notas a pie de página que es posible encontrar en la versión extendida y formato en  PDF. He aquí la primera de ellas:

Omeya (del árabe, Umayya). Nombre de la dinastía reinante en el Imperio islámico hasta su derrocamiento por los abasíes. Una rama de los omeyas fundó a mediados del siglo VIII el emirato de al-Andalus.

La actitud de la dinastía omeya, considerada mucho más liberal que sus sucesoras, y desde luego de trato más humano con los habitantes de los reinos ocupados, favoreció que en numerosos territorios su presencia fuese bien acogida o al menos no se opusiera demasiada resistencia, de ahí que el período omeya se considere la época más brillante, al menos desde el punto de vista de un no musulmán, en cuanto a las conquistas y asimilación de las poblaciones que se produjeron. Más tarde, con la llegada de los abasíes, el mundo islámico se radicalizó y se fue alejando de ese pequeño grupo de culturas que a lo largo de la historia conformaron al ser humano. 

2 comentarios:

  1. En definitiva, los Omeyas fueron un relámpago en la historia del Islam. Una verdadera lástima...
    Interesante introducción.

    ResponderEliminar
  2. Vicente, gracias por tu comentario. En efecto, dentro de un contexto histórico al que le acompañó no poca violencia, los omeyas no fueron de lo peor, como así lo demuestra una serie de hechos. Por ejemplo, en su imperio no llegaron a prohibir las iglesias, lo que sí ocurrió más tarde con los abasíes.

    ResponderEliminar